¿Juegas lo suficiente con tus hij@s?

El juego es una actividad necesaria para su desarrollo y es bueno (y divertido) acompañarles de vez en cuando.

¿Juegas lo suficiente con tus hij@s?

Jugar un montón de horas cuando somos niños es sinónimo de felicidad, ¿verdad? Aunque al hacernos mayores las obligaciones propias de los adultos nos restan tiempo para hacerlo, si tienes peques en casa debes encontrar un momento durante la semana para jugar con ellos. Como por ejemplo, ¡este fin de semana!


No sólo es esencial para los niños compartir estas actividades con los papás y mamás, sino que también los papás pueden pasar un gran rato y liberarse de los problemas durante un tiempo.

Jugar es parte del aprendizaje

Para los niñ@s, jugar no es solo una actividad para divertirse, sino que a través del juego, los niños crecen, maduran y aprenden. Por eso, es necesario dedicar unas cuantas horas a la semana a jugar con ellos para favorecer su desarrollo cognitivo y afectivo, y fomentar su creatividad.

A través del juego, los niños aprenden y comprenden cómo funcionan las cosas y descubren que existen reglas que deben ser respetadas si quieren pasarlo bien.


Las etapas del juego y el papel de los padres

- Cuando son bebés… Durante los 18 primeros meses de vida, los bebés se relacionan con el mundo a través de sus sentidos, de ahí que el primer juego consiste en repetir movimientos, (sonajero, teclas de piano, etc.). En este época, el mejor “juguete” para ellos es, precisamente, la persona que está con él y le estimula hablándole, cantando o acariciándole.

- Invención de un mundo propio. El juego simbólico es el juego infantil por excelencia, en el que el niño inventa su propio mundo, con un lenguaje simbólico y personal. De ahí, que tengan amigos invisibles, inventen situaciones irreales, se crean superhéroes o sirenas, etc.

- Desarrollo intelectual y comunicativo. A medida que los niñ@s se hacen mayores, el juego va adquiriendo mayores complicaciones y les “obliga” a una mayor actividad intelectual, emocional y comunicativa, además de favorecer su actitud más social hacia otros niñ@s y personas. Los deportes, el ajedrez, los juegos de cartas o de mesa… van formando parte de sus aficiones.

- Juego y personalidad. Además de crecer en capacidades cognitivas y afectivas, los juegos consiguen que los peques vayan forjando su personalidad y aumenta su capacidad creativa y habilidades. Los instrumentos y las manualidades son también juegos para ellos, con los que se divierten y, a la vez, crecen.

Los padres deben animar a los peques a jugar, pero también dedicar un tiempo a estar con ellos: ayúdales a practicar un deporte o un instrumento, juega en familia a juegos de mesa, siéntate a inventar historias de princesas y dragones o ponte manos a la obra con las pinturas, las cartulinas o las tijeras.


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Fuente: Hola

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