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Las toallas de baño se usan a diario y, aunque parezcan limpias, acumulan humedad, bacterias y restos de piel. Por eso, es fundamental saber cada cuánto tiempo hay que lavar las toallas para mantener una buena higiene. Usarlas durante varios días seguidos sin lavarlas puede provocar malos olores e incluso irritaciones en la piel. En este artículo te damos la respuesta y algunos trucos para mantenerlas siempre frescas entre lavado y lavado.
Cuando pensamos en qué cosas hay que lavar más a menudo, seguro que lo primero que se te viene a la cabeza no son las toallas. Al fin y al cabo, solo las usamos cuando salimos limpitas de la ducha, ¿verdad? En realidad, aunque tu piel esté limpia tras la ducha o el baño, al secarte con la toalla estás dejando restos de células muertas, humedad y residuos de jabón. Si no se lava a tiempo, ese tejido húmedo se convierte en el lugar perfecto para que las bacterias campen a sus anchas.
Entonces, ¿cada cuánto hay que lavar las toallas para evitarlo? La recomendación general es lavarlas después de 3 o 4 usos. Así te aseguras de mantener la higiene sin tener que hacer coladas constantes ni malgastar agua o energía.
Por supuesto, hay excepciones: si has usado la toalla para limpiar algo sucio, para secar a tu mascota, si huele a humedad o si la has llevado al gimnasio, lo ideal es lavarla inmediatamente. En esos casos, no esperes a que llegue el tercer uso: ¡directa a la lavadora!
¿Quieres tener siempre toallas listas, limpias y esponjosas? Entonces apunta estos trucos para cuidarlas como se merecen:
- Lávalas a 60 °C con un buen detergente: siempre que el tipo de tejido lo permita, es mejor lavarlas a alta temperatura para eliminar bacterias. Un producto como las Power Caps Fragancia Lavanda de Wipp Express te ayuda a eliminar los restos de piel y jabón y, además, deja un suave perfume a lavanda que hará que tus toallas huelan a limpio durante días.
SI las toallas son blancas y te gusta que el blanco se mantenga intacto, añade en el mismo lavado Neutrex Oxy Blanco Puro gel, que elimina las manchas más difíciles y recupera el blanco original de tu ropa desde el primer lavado. - Sécalas bien entre lavados: no dejes las toallas húmedas hechas una bola. Cuélgalas bien estiradas para que se sequen por completo. Si las tiendes cerca de un radiador, el calor ayuda a evitar la humedad. Eso sí, si las dejas ahí mucho tiempo, puede que se queden un poco duras. Si te gusta que estén bien suaves, dales un paso por la secadora de vez en cuando.
- No sobrecargues la lavadora: si metes demasiadas toallas juntas, no se lavarán bien. El detergente necesita espacio para circular y hacer su trabajo. Mejor llenar la lavadora a la mitad y hacer dos coladas bien que una mal hecha.
- Lávalas con regularidad: lavar las toallas cada pocos usos no solo es más higiénico, sino que evita que se acumulen. ¡Tu yo del futuro te lo agradecerá!
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