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A veces se nos olvida que incluso las cosas que nos ayudan a estar guapas también necesitan un poco de mimo. Solo tienes que echar un vistazo a tu esponja de maquillaje para ver los restos de base, corrector o colorete acumulados. Y aunque estas esponjas están pensadas para difuminar el maquillaje a la perfección, eso no significa que debas seguir aplicando en tu piel los restos de días anteriores. Así que veamos cómo limpiar una esponja de maquillaje de forma efectiva, antes de que las manchas se queden ahí para siempre.
En muchas páginas web especializadas recomiendan no uno, sino dos productos de limpieza para dejar la esponja de maquillaje realmente limpia. ¿El motivo? Tal vez ya hayas leído que en el interior de las esponjas se acumula mucha suciedad, por lo que es importante limpiarlas bien desde la superficie hasta el núcleo.
Puede sonar exagerado, pero esta es la mejor forma de lavar la esponja de maquillaje en profundidad. Con esta técnica, no solo conseguirás un mejor difuminado al aplicar tu base o corrector, sino que también eliminarás la mayoría de las bacterias acumuladas. Y eso es justo lo que quieres: una herramienta que sea eficaz y segura para tu piel.
Para aprovechar la doble limpieza, llena un bol con agua templada. Añade una cucharada de jabón suave o tu gel de baño La Toja. Luego, sumerge la esponja (o las esponjas, si tienes más de una) en el bol y remueve hasta que se haya mezclado por completo. Déjalas en remojo durante unos 10 minutos.
A continuación, coge una pastilla de jabón y frótala bien sobre la superficie de cada esponja de maquillaje, para eliminar cualquier resto visible de producto o manchas. Después, vuelve a sumergirlas en el agua, escúrrelas y frótalas para que el jabón haga espuma y se desprenda la suciedad. Si estás limpiando varias a la vez, notarás que el agua se enturbia o incluso brilla, dependiendo de los productos que sueles aplicar con tus esponjas. Y si ves salir un pequeño arcoíris, tranquila: es solo el recuerdo de tus últimos looks de maquillaje. Puedes dejarlas incluso un ratito a remojo.
Una vez limpias, sácalas de ese cóctel de colores y acláralas bien con agua fría y limpia y asegúrate de eliminar todos los restos de jabón. Hazlo con cuidado para no acabar con manchas en la ropa.
Coloca tus esponjas de maquillaje limpias sobre una toalla limpia y déjalas secar al aire antes de volver a usarlas. Para comprobar si están listas, apriétalas con fuerza: si aún las notas húmedas, necesitan más tiempo de secado. ¿Quieres acelerar un poco el proceso? Puedes colocarlas cerca de un radiador (pero sin contacto directo) para que se sequen más rápido.
Después de esta limpieza en profundidad, tus esponjas de maquillaje estarán como nuevas. Ahora sí, es momento de relajarte en casa con unas velitas encendidas.
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