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En invierno pasamos más tiempo en casa, encendemos antes las luces, usamos más la calefacción y sin darnos cuenta, el gasto se dispara. Pero no hace falta renunciar al confort para mantener la factura a raya. Con algunos cambios sencillos y un poco de organización, puedes conseguir un hogar más cálido, acogedor y eficiente. Te contamos paso a paso cómo lograrlo para que puedas empezar a ahorrar energía desde ya.
Durante el invierno, cada rayo de sol cuenta. Una buena idea para ahorrar energía en casa es abrir bien las cortinas y las persianas durante el día, especialmente en las habitaciones orientadas al sur o al este, que son las que más luz reciben. Si usas cortinas claras o visillos ligeros, dejarás pasar la claridad sin perder privacidad. Limpia los cristales con frecuencia para aprovechar al máximo la luz natural y organiza tu espacio de manera que las ventanas queden siempre despejadas.
Si el ambiente está muy seco por la calefacción, un humidificador puede ayudarte a mantener una atmósfera más agradable. La humedad adecuada (entre el 40 y 60 %) hace que la sensación térmica sea más agradable, lo que puede ayudarte incluso a reducir el uso de calefacción. También ayuda a que respires mejor y evita la sequedad en la piel, algo común en los meses fríos.
Un buen aislamiento es básico para evitar fugas de calor. Coloca burletes en puertas y ventanas, revisa que no haya rendijas y usa alfombras gruesas en suelos fríos. Unas cortinas pesadas también ayudan a mantener el calor por la noche. Si quieres ir un paso más allá, puedes probar con forros térmicos o láminas aislantes temporales.
En habitaciones poco ventiladas o donde el aire está muy seco, el humidificador también puede mejorar la sensación de confort térmico. Y si lo combinas con aromas naturales como el eucalipto o la lavanda, además aportará un toque agradable al ambiente.
¿Sabías que mantener una temperatura constante es mucho más eficiente que subir y bajar el termostato constantemente? Lo ideal es mantener tu hogar entre 19 y 21 ºC durante el día, y bajarlo un par de grados por la noche o cuando no estés en casa. ¡Cada grado de más puede aumentar el consumo energético hasta un 7%!
Un buen mantenimiento es esencial: revisa tu caldera o bomba de calor una vez al año para asegurarte de que funciona correctamente. No olvides purgar los radiadores antes de cada temporada: si hay aire acumulado, no calientan bien y consumen más de lo necesario. Si usas radiadores portátiles o estufas eléctricas, evita colocarlos cerca de las ventanas y no los cubras con ropa, ya que esto reduce su eficacia.
¿Un plus para mantenerte caliente sin subir el termostato? Usa ropa cómoda y abrigada en casa, ten siempre a mano una manta en el sofá y no subestimes el poder de unos buenos calcetines o zapatillas de lana.
Las bombillas LED son tus mejores aliadas. En concreto, las bombillas de luz cálida (2700 K a 3000 K) no solo consumen menos, sino que crean un ambiente acogedor ideal para el invierno. Puedes usarlas en lámparas de pie o de mesa para iluminar solo la zona donde estés, en lugar de toda la habitación.
Instalar interruptores con regulador también te permite ajustar la intensidad de la luz según el momento del día y reducir aún más el consumo. Y si sueles dejarte las luces encendidas, los sensores de movimiento son una opción muy práctica para pasillos, baños o entradas.
¿Sabías que el microondas, el rúter, la televisión o el cargador del móvil siguen consumiendo energía, aunque no los estés usando? Acuérdate de desenchufarlos o usa regletas con interruptor para desconectarlos fácilmente cuando no los necesites.
También puedes revisar el uso de tus electrodomésticos según la franja horaria. Si tienes tarifa con discriminación horaria, aprovecha las horas valle (habitualmente por la noche) para poner la lavadora o el lavavajillas. Planchar, cargar dispositivos o cocinar a estas horas también puede ayudarte a ahorrar luz en casa de forma más estratégica.
Aprovecha también para usar los programas “eco” de tus electrodomésticos: son más lentos, pero consumen menos. Y si estás pensando en cambiar, opta por modelos con etiqueta A o superior. Cada pequeño gesto cuenta, y en conjunto se nota en la factura a final de mes.
Un buen consejo para ahorrar luz y agua es instalar aireadores en los grifos o alcachofas de ducha eficientes. Así, se reduce la cantidad de agua que sale del grifo sin que lo notes, y es una forma muy sencilla de ahorrar tanto agua como energía para calentarla. También puedes ajustar la temperatura del termo o calentador para que no consuma más de lo necesario.
Un pequeño truco: prueba a ducharte en menos de cinco minutos. Puedes poner tu canción favorita para ducharte y salir antes de que acabe. Si te lo tomas como un reto, puede ser una forma divertida y efectiva de ahorrar.
Y cuando pongas la lavadora, aprovecha los programas de agua fría siempre que sea posible. Son igual de eficaces para la mayoría de prendas y ayudan a reducir el consumo energético.
Ya has visto que con unos pequeños cambios puedes reducir el consumo sin renunciar al confort. Para ayudarte a reducir tu factura y cuidar el planeta al mismo tiempo, en Tu Casa Club hemos preparado esta checklist exclusiva con consejos prácticos para ahorrar luz, gas y agua. Está adaptada según el tipo de vivienda, para que te sirva vivas donde vivas.
Descárgala, imprímela o guárdatela en el móvil y ve marcando lo que vas haciendo. ¡Verás cómo lo notas en las próximas facturas!
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